Costos y pagos
Cómo se calcula el costo puesto en tu bodega
El precio de fábrica es el primero de once números. Si comparas contra tu proveedor local usando solo ese, la cuenta va a salir mal.

Traer producto de China cuesta más que el precio de fábrica, y bastante más de lo que la mayoría estima la primera vez. La cuenta completa se llama costo puesto en bodega y es el único número que se puede comparar contra la cotización de tu proveedor local.
Los once conceptos
- Precio de fábrica por pieza, multiplicado por la cantidad.
- Cargos únicos: molde, herramental, placas de impresión, muestras. Se reparten entre las piezas del primer pedido o se amortizan entre varios.
- Traslado interno en China de la fábrica al puerto, si el precio es en la puerta de la planta.
- Cargos de origen y trámite de exportación.
- Flete internacional, por contenedor o por metro cúbico.
- Cobertura de la carga durante el trayecto, según lo acordado en el incoterm.
- Cargos en el puerto de destino: maniobras, desconsolidación cuando aplica, almacenaje.
- Impuesto general de importación, según la fracción arancelaria de la mercancía.
- Derecho de trámite aduanero y honorarios del agente aduanal.
- IVA, con la tasa general del 16 % sobre el valor en aduana más los impuestos anteriores. Es recuperable para quien puede acreditarlo, pero se desembolsa.
- Traslado terrestre del puerto a tu bodega y maniobras de descarga.
A esto se suma un concepto que no es una factura pero sí un costo: el capital inmovilizado. Entre el anticipo y la venta pueden pasar tres o cuatro meses. Ese dinero no está disponible para otra cosa, y en una comparación honesta contra el proveedor local que te entrega a crédito en dos días, ese tiempo cuenta.
La cuenta, en orden
El procedimiento que usamos es siempre el mismo:
- Sumar los conceptos 1 a 11 para el pedido completo.
- Dividir el total entre el número de piezas. Ese es el costo unitario puesto en bodega.
- Comparar contra tu costo actual, no contra el precio de fábrica chino.
- Repetir la cuenta con una cantidad mayor y otra menor, para ver cómo se mueve.
Ese último paso es el más revelador. Los cargos fijos, moldes, flete, despacho, no cambian con la cantidad, así que el costo unitario baja fuerte al aumentar el volumen. Muchas veces la conclusión no es «no conviene importar» sino «no conviene importar esta cantidad».
La fracción arancelaria decide más de lo que parece
El impuesto general de importación depende de cómo se clasifique la mercancía, y esa clasificación la determina el agente aduanal a partir de la naturaleza real del producto. Dos artículos parecidos pueden pagar tasas distintas. Conviene consultar la clasificación probable antes de cerrar el pedido, no cuando el contenedor ya está en el puerto, porque un punto porcentual sobre el valor de un contenedor completo es dinero real.
Los tres olvidos más caros
El almacenaje en destino. Se presupuesta en cero y aparece cuando el despacho se atrasa unos días. Presupuestar algunos días es más realista que asumir que todo saldrá perfecto.
La variación del tipo de cambio. Entre el anticipo y el saldo pueden pasar dos meses. Vale la pena hacer la cuenta también con un tipo de cambio menos favorable para ver si el margen resiste.
La merma. Un porcentaje de la mercancía puede llegar con algún defecto o daño de transporte. Contemplarlo en el costo es más sano que descubrirlo como pérdida al final.
Cuándo la respuesta correcta es no importar
Hay productos que después de la cuenta salen más caros que comprados en México: cosas voluminosas de bajo valor unitario, artículos con arancel alto o productos donde el proveedor local ya compra volúmenes que tú no puedes igualar. Que la cuenta dé negativo no es un fracaso: es un ahorro de tres meses y de un anticipo.

¿Te sirvió?
Cuéntanos qué quieres traer y te devolvemos opciones de fábrica
Con una foto, un enlace o una descripción alcanza para empezar. Si el producto no conviene traerlo, también te lo decimos.